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Galtieri. Una decisión "embriagada" de suicidios”

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Los incomprendidos `80.Parte 4

La peor de las locuras del siglo XX en la Argentina fue enviar a la guerra, en los inicios de los 80, a miles de jóvenes sin preparación suficiente, sin armamento adecuado, sin estrategia de combate sólida, sin persuasión internacional de las causas del conflicto, sin apoyo mínimo de por lo menos una potencia internacional y contra los dos socios más sólidos de la tierra –Estados Unidos e Inglaterra-, más bien dicho contra la OTAN.

A la sazón, muchos de los recorrían buscando sus desaparecidos, aparecieron aquel  2 de abril mesclados entre las locas actitudes de apoyo al conflicto. ¡Argentina… Argentina! Invadía los aires de la “patria”.

Ebrio… de “emociones”, el dictador usó el balcón, miró hacia abajo y se sintió un dios griego. De las palabras que más suenan en los oídos son “¡Que venga el principito”! pintando un cuadro semejante al que muestra el ruedo cuando el torero desafía con su capa la enorme mole de fuera del toro. Ambos azuzados con vivas desde las tribunas argentinas e inglesas.
 
Las agravantes de esta locura son varios. Algunos, como la perdida del timón económico, la justificación de la permanencia de los usurpadores en el poder, la idea de que así se lavaría la mancha de sangre injustamente derramada en el país, sólo tienen parangón con el exterminio nazi y el armenio, no en la cantidad de muertos sino en el fin último: El poder a cualquier precio y el odio como pasión..

El gobierno de Galtieri

La invasión había sido planeada a fines de 1981, posteriormente el viaje realizado por Galtieri a Washington, pensando, como más tarde se dijo, contar con el guiño de los Estados Unidos.

El ataque estaba proyectado para mayo o julio del 82, en conmemoración de las fechas patrias, fue adelantado ante la presión popular manifestada en las calles a fines de marzo.

El 2 de abril las fuerzas armadas desembarcaron en las Islas Malvinas y se apoderaron de la isla de Georgia del Sur y las Sandwich, territorios administrados por Gran Bretaña desde las Malvinas.

Las escasísimas fuerzas británicas fueron reducidas y transportadas a Montevideo. El general argentino Mario Menéndez asumió el gobierno militar de las islas.

Estos hechos sorprendieron a la opinión pública y despertaron la euforia popular por la recuperación de las islas usurpadas por Gran Bretaña en 1833.

Inglaterra comenzó a desplazar sus fuerzas hacia el Atlántico Sur: Un gran destacamento naval y un pequeño ejército de tropas de elite, que contaba con marines, paracaidistas y mercenarios Ghurkas.

Gran Bretaña impuso una "zona de exclusión" de 200 millas alrededor de las Islas, para impedir el aprovisionamiento, amenazando con atacar a todo barco

argentino que allí se encontrara.

El 25 de abril los británicos ocuparon las Georgias del Sur.

La Asamblea de las Naciones Unidas resolvió llamar a las partes a abandonar la actitud bélica y negociar.

El Secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, intentó sin éxito, en Buenos Aires, conseguir el retiro argentino.

El 1º de mayo los Estados Unidos declararon ilegal la acción argentina, imponiendo sanciones económicas y ofreciendo a Gran Bretaña armas, apoyo técnico y de inteligencia.

Al día siguiente el crucero argentino General Belgrano, que se dirigía a tierra firme, fue atacado y hundido por un submarino británico fuera de la "zona de exclusión". Casi 400 hombres de su tripulación fallecieron.

Argentina respondió tres días después con misiles Exocet hundiendo al destructor británico Sheffiel.

El 11 de mayo la Comunidad Europea, siguiendo el ejemplo norteamericano, impuso sanciones económicas a la Argentina. Irlanda e Italia se opusieron a estas medidas. España brindó su apoyo diplomático sin reservas.

Europa oriental, liderada por la Unión Soviética, manifestó su solidaridad con los argentinos.

También Latinoamérica respaldó, en forma casi unánime, excepto Chile que

concedió a los británicos bases en sus territorios del sur.

El 21 de mayo se produjo un ataque anfibio inglés en la Bahía de San Carlos, costa septentrional de las Islas Malvinas, y tras el desembarco avanzaron al día siguiente camino a Puerto Argentino.

El 29 de mayo la batalla terrestre de Goose Green les permitió a los británicos el control de la isla, excepto la capital.

Finalmente, el 14 de junio Menéndez y 9.800 soldados argentinos, en su mayoría reclutas adolescentes y mal preparados, se rindieron.

Tras la derrota el pueblo argentino sufrió una fuerte desilusión, debido a numerosos comunicados transmitidos durante la guerra que anunciaban inexistentes triunfos de nuestro país en la contienda.

Las Fuerzas Armadas salieron totalmente desprestigiadas, sólo la Fuerza Aérea, por sus riesgosas misiones, salvó en parte su imagen.

La derrota argentina en Malvinas aceleró la crisis política sellada por la resistencia en las calles y Galtieri tuvo que renunciar el 17 de junio de 1982, a tres días de la rendición

Se formó una nueva Junta Militar, esta vez integrada por: Teniente General Cristino Nicolaides, almirante Rubén Franco y Brigadier General Augusto Hughes.

El 1º de julio asumió el último Presidente del Proceso de Reorganización Nacional, el General de División Reynaldo Bignone.

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La economía, el despilfarro y la estafa social (Megafraude)

¿Quién endeudó a la Argentina? Segunda parte

Por Diego L. Ciurleo
El endeudamiento argentino se multiplicó por cuatro -pasó de 8.948 millones de dólares en Marzo de 1976 a 38.736 millones en diciembre de 1982-.

La deuda privada

Contraída por bancos y compañías de primer nivel, rondaba unos 15.000 millones de dólares y fue transferida al Estado en dos oportunidades. La primera ocurrió en 1981/82
durante la gestión de Lorenzo Sigaut, José María Dagnino Pastore y Jorge Wehbe como Ministros de Economía y de Julio Gómez, Egidio Ianella, Domingo Felipe Cavallo y Julio González del Solar como Presidentes del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La segunda estatización se produjo en 1985 donde el Estado asumió el total de la deuda externa privada, y con la disposición del Gobierno de atender con títulos oficiales o del Banco Central todos los compromisos financieros públicos y privados que vencieran antes del 31 de Diciembre. Así se cumplió con uno de los requisitos planteados por la banca acreedora y el FMI a los negociadores argentinos en un proceso que fue llevado a cabo por Juan V. Sourrille, como Ministro de economía,
José L. Machinea, Presidente del Bco. Central (quien fue gerente de Finanzas Públicas del Banco Central durante gran parte del mandato de Martínez de Hoz), y Raul Alfonsín como Presidente, aumentado la deuda de 46.200 a 65.300 millones de dólares.

(*) Algunas de las empresas a las que se le habría otorgado el beneficio del seguro de cambio -avales - serían entre otras: Celulosa Argentina, Cognasco, Bridas, Pérez Companc, Acindar, S.A., Autopistas Urbanas S.A.,
Covimet S.A., Parques Interama S.A., Banco de Italia, Alpargatas, Massuh, Aluar S.A., Papel Prensa S.A., Induclor SA. (para conocer todas las empresas involucradas ver la película de Diego Musiak, “la mayor estafa al pueblo argentino”).

Con respecto a las empresas públicas, las mismas eran obligadas a endeudarse en dólares.
El caso YPF: Excesivo y despiadado. La empresa pedía las divisas y éstas nunca llegaban a destino. Los dólares permanecían en el Banco Central para luego ser volcados al mercado de cambios con el objeto de sostener la maliciosa tablita cambiaria. Según la Justicia, eso "se advirtió en no
menos de 477 oportunidades, número mínimo de hechos que surge de sumar 423 préstamos externos concertados por YPF, 34 operaciones concertadas
en forma irregular al inicio de la gestión y 20 operaciones avaladas por el Tesoro Nacional que no fueron satisfechas a su vencimiento". Pero YPF
nunca recibió un centavo de esos préstamos y posteriormente se le negó el seguro de cambio para saldar su deuda. ¡Increíble! Otros destinos eran las mesas de dinero, cuentas personales en el exterior, especulación, estadios de fútbol, autopistas y otras construcciones sobrevaluadas, sin que estos gastos alcanzaran la totalidad de los préstamos. Sencillamente, lobbying seguido de fraude.

Muchas empresas más sufrieron este tipo de embates como la ITALO, Compañía Argentina de Electricidad pero de capitales suizos, la cual se estatizó absorbiendo su deuda (año 1978).

Gobierno de Menem

Con las privatizaciones de la década de los ´90, ingresaron al país 26.300 millones de dólares y sin embargo o con embargo, la deuda pública se incrementó de 65.300 a 146.219 millones. Solamente los intereses pagados entre 1991 y 2001 (Gobiernos de Menem y De la Rua) suman
88.000 millones de dólares.

La pregunta es: ¿Para que se privatizó? ¿Se redujo el gasto público? ¿Se redujo la deuda externa?

MEGACANJE (mega fraude)

Bajo el argumento de diferir una pequeña porción de los vencimientos de pago que correspondían realizarse desde el 2001 hasta el 2005, el Gobierno de ese entonces, aceptó incrementar la deuda en una magnitud
absurdamente desproporcionada, pagando tasas de interés usurarias. Antes del Megacanje la deuda externa comprometida hasta el año 2031, sumaba
entre capital e intereses 206.606 millones. Luego del Megacanje trepó a 247.255 millones de dólares.

Hoy la deuda pública pasó de 124.358 millones a 126.606 después del canje. Es decir, sólo se incrementó el capital en 2248 millones pero en término de intereses, se pasó de 82.246 millones a 120.650 millones, 38.404 millones más. Sumados capital e intereses se concluye que la deuda aumentó en 40.649 millones, cifra a la que también se suma la capitalización de intereses por 12.384 millones.

Por este incremento de la deuda sin contrapartida beneficiosa para
la argentina, se iniciaron varias causas judiciales aunque luego de un corto proceso el Juez Federal Jorge Ballestero dictó la «falta de mérito» del ex Ministro de Economía, Domingo Cavallo y sus colaboradores Daniel Marx, Julio Dreizzen y Jorge Baldrich durante el gobierno de Fernando De La Rúa.

Si analizamos cada monto de capital e intereses con los que fue incrementando
la deuda externa en relación a lo que ya se pagó, los personajes involucrados, el porqué y el para qué de cada caso particular en que se endeudó al país, veremos, al igual que la sentencia
del Juez Federal Dr. Jorge Ballestero en el fallo del 13 de Julio del 2000,
que la deuda externa argentina es ilegitima.

Lo conveniente sería disolverla y que la justicia tome curso sobre los
ejecutores por su responsabilidad en cada caso. Si bien es un problema completamente político, es importante el compromiso de la justicia sobre este asunto.

Más Deuda por licuación de pasivos: Con la Pesificación del Gobierno de E. Duhalde - R. Lenicov, se compensó a los Bancos con 15.000 millones de dólares saldando las deudas de más de setenta empresas privadas y ahorristas (año 2002).

Que debería hacerse para una solución definitiva
 
· Primero, habría que separar a los tenedores de bonos especuladores de los legítimos.

· Segundo, reveer cada empresa de la cual el Estado se hizo cargo de sus pasivos y que se llegue a un acuerdo entre los acreedores y las mismas empresas (algunas existentes con otra denominación). El Estado no debe ni puede hacerse cargo de esos enormes montos estatizados aún impagos. (años 1981-’82, 1985 y 2002)

· Tercero, en cuanto a los bonos legítimos, se puede influir sobre su valor y por lo tanto recomprarlos, como Brasil en 1937.
Hay que tener en cuenta que quien obtiene bonos de deuda de países política, económica y socialmente inestables se sujeta y somete al valor de los mismos.

· Cuarto, no se puede viabilizar el Megacanje (Cavallo-Marx),
habría que volver atrás y hacer una reestructuración adecuada.

· Quinto, Argentina no necesita prestamos, salvo para sostener modelos económicos improductivos, por lo tanto ”no es necesario someterse a condicionamientos internacionales que generan más deuda para así recibir más divisas”.

· Sexto, si se vuelve hacia atrás en cada momento de endeudamiento fraudulento, se debería volver atrás con los intereses acumulados y reestructurar nuevamente el capital genuino de la deuda.

· Séptimo, aplicar las doctrinas de Carlos Calvo y Luis Maria Drago para hacer frente a las demandas de los organismos internacionales.

Fuentes consultadas por el autor, Diego Ciurleo:
- Museo de la Deuda Externa, FCE UBA.
- Alejandro Olmos, “Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron”
- Alfredo Eric Calcagno, Eric Calcagno, “La deuda externa explicada a
todos”. Ed. Catálogos
- Mario Cafiero, Javier Llorens, “La Argentina Robada”. Editorial
Macchi
José A. Deheza, “La deuda externa, un fraude a la nación”.
Editorial Cuenca del Plata
Auditoría General de la Nación (Sesiones extraordinarias)

 

 

 
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