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El gobierno de Viola Una gestión y un parto”
 Los incomprendidos 80

viene de parte 2

Pueblos oíd: cuando miréis que insano abusa del poder algún pigmeo y el título se arroga de tirano, compadeced en él un devaneo. Más ya sabéis, si levantáis la mano, de la cumbre caerá de su apogeo.

Durante los ´meses del 79 el General Videla estaba tan sumido en su conducta de exterminio guerrillero que la economía comenzó a hacer agua y no encontraba una fórmula que le permitiera “Achicar en cubierta”

El gobierno de Viola
Hacia marzo de 1981 se empezaron a hacer visibles los efectos de la crisis económica. A fines de 1980, un grupo de dirigentes sindicales logró reconstruir la Confederación General del Trabajo (CGT) y, en 1981, organizaron la segunda huelga general desde 1976 y una marcha a la iglesia de San Cayetano, en el barrio de Liniers, en la ciudad de Buenos Aires.

Como había vencido su mandato, la Junta Militar (entonces autoridad suprema del Estado) reemplazó al general Rafael Videla por el general Roberto Viola. Viola intentó, sin respaldo militar, una tímida apertura política, que obtuvo escasa respuesta entre los partidos políticos y la sociedad.

Viola. Una gestión y un parto

Viola logró importantes ascensos a partir de diciembre de 1973, cuando fue nombrado por el comandante Leandro Anaya como Secretario General del Ejército, cargo que ocupó hasta mayo de 1975. En agosto de ese año, el comandante Jorge Rafael Videla lo nombró Jefe del Estado Mayor, desde donde participó en 1976 en el golpe de Estado contra Isabel Perón. En 1978, Videla lo nombró Comandante en Jefe del Ejército, pasando a integrar la Junta Militar que cogobernaba el país junto al presidente de facto.

Viola reemplazó a Jorge Rafael Videla a causa de tensiones en el seno de la cúpula militar, insatisfecha con la incapacidad de este último para estabilizar la situación económica y la intranquilidad civil. Viola, partidario de la línea blanda, alejó a los colaboradores inmediatos de Videla e inició una apertura parcial a la reincorporación de políticos de carrera y técnicos civiles a cargos públicos. Las circunstancias permitieron que la CGT se reorganizara y movilizara bajo la dirección del sindicalista Saúl Ubaldini, aún pese a la prohibición legal.

Las medidas económicas del gobierno de Viola se mostraron igualmente ineficientes. En vista de las repetidas devaluaciones del peso frente al dólar impulsadas por el ministro de Economía José Martínez de Hoz durante el gobierno de Videla, era marcada la preferencia por la compra de divisas; incluso los pequeños ahorristas optaban por la tenencia de moneda extranjera y evitaban invertir en el país.

El ministro de Economía designado por Viola, Lorenzo Sigaut, aseguró al ocupar el cargo que “el que apuesta al dólar, pierde”. Días más tarde realizaría una devaluación (del peso con respecto al dólar) del 30 por ciento, en un intento desesperado de atraer inversión internacional. La inflación de 1981 alcanzaría el 131% interanual.

Los fracasos en materia económica y las perspectivas aperturistas del gobierno de Viola llevarían a la constitución de una junta multipartidaria por parte de los principales partidos políticos, buscando la realización de elecciones. La muerte de Ricardo Balbín, quien durante años había sido presidente de la Unión Cívica Radical, constituyó una ocasión de manifestación pública en favor de la democracia.

La perspectiva llevó a la junta militar a reorganizarse en noviembre de 1981. Pasaron a integrarla el entonces teniente general Leopoldo Galtieri, el entonces almirante Jorge Isaac Anaya y el entonces brigadier general Basilio Lami Dozo, todos ellos partidarios de un control más duro de la situación civil.

Aunque Viola no había interrumpido en ningún momento el accionar represivo ni los operativos contra la subversión, a fines de diciembre de 1981 fue obligado a renunciar. Lo reemplazó Galtieri al frente del gobierno, aunque por unos días debió asumir Carlos Lacoste.

Cavallo y el proceso

Su actuación como presidente del Banco Central durante el proceso
Durante su gestión en el BCRA se llevó a cabo una estatización de una parte de la deuda externa de empresas privadas.

No existe absoluto consenso en cuanto a que la gestión de Domingo Cavallo en el Banco Central haya generado la estatización de una parte de la deuda externa de empresas privadas. En realidad, las empresas endeudadas en dólares se vieron beneficiadas con un seguro de cambio establecido en la gestión de Lorenzo Sigaut en el Ministerio de Economía en el año 1981. Durante la gestión de Domingo Cavallo en el Banco Central se vinculó ese seguro de cambio con la tasa de variación de los precios, que al ser aplicadas ex post (aproximadamente sesenta días después de su origen en los precios) captó todo el traslado a precios de la devaluación que se produjo a partir del tipo de cambio 15.750 pesos argentinos por cada dólar estadounidense
Menos de dos meses después de su designación, renunciaron el Ministro de Economía y el Presidente del Banco Central. Poco después, el nuevo presidente del Banco Central (González del Solar)

Roberto Eduardo Viola (Buenos Aires, 13 de octubre de 1924 – 30 de septiembre de 1994) fue un militar argentino que ejerció de facto la presidencia de la Nación entre el 29 de marzo de 1981 y el 11 de diciembre del mismo año, durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983).

En 1983, con el regreso de la democracia y bajo el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín, Viola fue arrestado y juzgado por los crímenes cometidos durante su gobierno. En 1985 fue sentenciado a 17 años en prisión, inhabilitación perpetua para el ejercicio de cargos públicos, y pérdida del grado militar. Junto con otros líderes militares, fue excarcelado en 1990 gracias al indulto concedido por el entonces presidente Carlos Menem. Murió en 1994, antes de la reapertura de las causas en su contra.

eliminó la vinculación de la tasa de variación de precios para determinar los pagos efectivos que debían realizar las empresas en el marco del seguro de cambio, sustituyéndola por una tasa negativa, llamada "tasa regulada", que se había establecido para descomprimir la situación de los deudores en pesos, entre ellos los afectados por la Circular 1050, tanto en materia de créditos al comercio y la industria, como en el caso de los deudores hipotecarios.

Debido a las presiones internas, Viola renunció en diciembre de 1981 y en su lugar asumió el general Leopoldo Fortunato Galtieri.

Pero ante, en  julio de 1981
A instancias del radicalismo se convocó a las fuerzas políticas a un encuentro multipartidario en julio de 1981, que buscaba "recuperar la vigencia de las instituciones democráticas". De este encuentro, que en medio de la proscripción y la represión tuvo un gran valor testimonial, surgió la denominada "Multipartidaria".

 

Comunicado de Prensa de la Multipartidaria Nacional (Argentina)

Buenos Aires, 14 de julio de 1981

Nota: primer documento de la Multipartidaria

La Convocatoria Nacional, si bien tiene origen en los partidos políticos, es una gestión que se despliega en toda la comunidad argentina por encima de las diferencias partidarias, religiosas, económicas, sociales y culturales.

Mira al país como un todo, a través de su pueblo y procura suspender la discusión acerca de las diferencias ocasionales o permanentes, con el propósito de obtener una solución argentina que termine con nuestra decadencia y resguardar la dignidad del hombre.

Es hora de que predomine lo universal sobre lo parcial, lo nacional sobre lo regional, lo común sobre lo sectorial. Se trata, por lo tanto, de un esfuerzo para componer una solidaridad ciudadana que dé apoyo expresivo, lúcido e integral a una ansiada solución nacional.

Así, vamos en procura de una demostración que nos es indispensable: que realmente existe esa solidaridad en el pueblo argentino, capaz de movilizarlo al servicio de las soluciones que faltan y se aguardan.

No apunta al pasado. Emerge del presente y tiene la intención de plasmar un porvenir argentino.

Por eso, no obstante su universalidad, la Convocatoria no es incondicional, no es neutral, no es indefinida. Es un pronunciamiento de la democracia, para la democracia. La solidaridad que se reclama, se quiere para asegurar un futuro consecuente con los ideales de la Nación Argentina. Los ideales que exaltan la personalidad nacional, que afirman la libertad, la justicia y todos los derechos humanos; que aseguren una estabilidad política donde rijan tales principios sin solución de continuidad.

En un ámbito de desesperación, de angustias, necesidades, miedos e inseguridades, agravado por la crisis económico-social más profunda de la historia del país, la Convocatoria ofrece como primer elemento de solución, la solidaridad de los argentinos.

Se trata de un aporte magistral, desprovisto de toda mezquindad. Nadie deberá ser el primero ni nadie quedar último. Sólo habrá dos protagonistas, así como sólo hay dos destinatarios: el ciudadano argentino y la Nación, como ser de todos.

Por eso, la Convocatoria no se limita a los partidos políticos, quie aquí sólo juegan el rol inaudible de transmisores, orientadores y ejecutores de la opinión pública, porque con ellos no se completa la movilización de la voluntad general, ya que al margen de los propósitos partidarios o más allá de ellos, existen voluntades, criterios, ideas e intereses que completan el conjunto de la voluntad y la conciencia nacional.

Con esta idea, se convocará a todos los que coadyuvan de una manera u otra a la realización nacional.

Habrá que procurar un cabildo abierto multiplicado por cada población de la República, que reitere, pacífica, solidaria y esperanzadamente, que el pueblo quiere saber de qué se trata y asumir el protagonismo histórico indelegable.

De esta manera damos por iniciada la etapa de transición hacia la democracia, objetivo que constituye nuestra decisión intransferible e irrevocable.

Lo hacemos bajo el lema del Episcopado Argentino: la reconciliación nacional.
JUNTA POLITICA CONVOCANTE
Federación Demócrata Cristiana
Movimiento de Integración y Desarrollo
Partido Intransigente
Partido Justicialista
Unión Cívica Radical

La sociedad comenzó  mirar un poco más en sus vecinos y a cambiar la horrible frase “Algo habrán hecho” que nos sumió en la complicidad de la masacre por una palabra más afín a la década de los 80: Democracia.

La muerte de Balbín
A las 7: 52 del 9 de septiembre de 1981 murió Ricardo Balbín, a causa de una hemorragia digestiva no controlable, según el diagnóstico del cuerpo médico que atendió al líder radical.

"El partido se ha conmovido por la muerte de Ricardo Balbín. El 9 de Septiembre de 1981 se apagó la vida de nuestro presidente, y esta desaparición llamó a la profunda reflexión a los radicales como a todo el Pueblo Argentino. La vida de Balbín fue una permanente actividad de servicio hacia el logro de la democracia para la Argentina. Este ejemplo de dedicación y de militancia cívica es su indiscutible legado para el partido que presidió, pero fundamentalmente para la reivindicación del hombre político argentino, unido insoslayablemente al futuro de la Nación.

Aporto su esfuerzo a la convivencia argentina, a la recuperación democrática, y su último servicio no fue quizá la multipartidaria, sino la unidad del pueblo en pos de las banderas que el ilustre muerto sostuvo toda su vida. El sepelio de Balbín nos mostró un pueblo en marcha tras el reclamo por esa unidad. Ese pueblo que en muchos millares acompañó su féretro, cantó el himno convertido en un angustioso reclamo, masificó estribillos demandando democracia, arrojó flores y sufrió comprometiéndose en el recogimiento del poster saludo del homenaje cívico, a hacer crecer la exigencia democrática que convertirá a la Nación nuevamente en dueña de su propio destino."

Carlos Contín, ex gobernador de Entre Ríos y ex diputado nacional, fue quien reemplazo a Balbín en la presidencia del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, con motivo de su muerte.
La despedida por Alfonsín
"Fue necesario este dolor para que la vorágine de nuestra Argentina descalabrada se detenga, aunque sea por un instante. En el interior de cada hombre, militante político o no, esos que forman la Argentina que aún está en pie, se hizo el silencio. Sustraídos por un momento de esta realidad confusa y agobiante, solos, frente a sí mismos, compartieron soledad y silencio con la figura de Ricardo Balbín. Y en ese silencio que no habían podido encontrar en años debió pesar dramáticamente la idea, la conciencia, la figura de saber la República degradada. La indignación de reconocer lo que ya no somos y recordar lo que fuimos, de ver un país que no es como lo queremos.

Balbín, como desde siempre Alem e Yrigoyen, nos obliga y nos hace responsable por su lucha y por su pueblo. Pero aquí no sólo se gesta un compromiso ante él, sino ante ese pueblo que hoy detuvo su andar, que nos mira, que quiere estar seguro de que el reclamo de la dignidad no se ha agotado... Cuando se lucha por cuestiones fundamentales, también las opciones son fundamentales. Sin soberbia, ni omnipotencia, pero con la conciencia de la responsabilidad que enfrentamos, debemos los radicales tener presente las palabras de San Martín: "serás lo que debas ser, o no serás nada". Esta opción terminante, no sólo señala la necesidad de una lucha irrenunciable, sino además la exigencia de un radicalismo como lo quería Larralde, unido de la acción, en la conducta, en la doctrina. Y así, si nos dicen que Balbín murió, diremos que en su vida y en su partido está viva la República." RAÚL RICARDO ALFONSÍN

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