eliminó la vinculación de la tasa de variación de precios para determinar los pagos efectivos que debían realizar las empresas en el marco del seguro de cambio, sustituyéndola por una tasa negativa, llamada "tasa regulada", que se había establecido para descomprimir la situación de los deudores en pesos, entre ellos los afectados por la Circular 1050, tanto en materia de créditos al comercio y la industria, como en el caso de los deudores hipotecarios.
Debido a las presiones internas, Viola renunció en diciembre de 1981 y en su lugar asumió el general Leopoldo Fortunato Galtieri.
Pero ante, en julio de 1981
A instancias del radicalismo se convocó a las fuerzas políticas a un encuentro multipartidario en julio de 1981, que buscaba "recuperar la vigencia de las instituciones democráticas". De este encuentro, que en medio de la proscripción y la represión tuvo un gran valor testimonial, surgió la denominada "Multipartidaria".
Comunicado de Prensa de la Multipartidaria Nacional (Argentina)
Buenos Aires, 14 de julio de 1981
Nota: primer documento de la Multipartidaria
La Convocatoria Nacional, si bien tiene origen en los partidos políticos, es una gestión que se despliega en toda la comunidad argentina por encima de las diferencias partidarias, religiosas, económicas, sociales y culturales.
Mira al país como un todo, a través de su pueblo y procura suspender la discusión acerca de las diferencias ocasionales o permanentes, con el propósito de obtener una solución argentina que termine con nuestra decadencia y resguardar la dignidad del hombre.
Es hora de que predomine lo universal sobre lo parcial, lo nacional sobre lo regional, lo común sobre lo sectorial. Se trata, por lo tanto, de un esfuerzo para componer una solidaridad ciudadana que dé apoyo expresivo, lúcido e integral a una ansiada solución nacional.
Así, vamos en procura de una demostración que nos es indispensable: que realmente existe esa solidaridad en el pueblo argentino, capaz de movilizarlo al servicio de las soluciones que faltan y se aguardan.
No apunta al pasado. Emerge del presente y tiene la intención de plasmar un porvenir argentino.
Por eso, no obstante su universalidad, la Convocatoria no es incondicional, no es neutral, no es indefinida. Es un pronunciamiento de la democracia, para la democracia. La solidaridad que se reclama, se quiere para asegurar un futuro consecuente con los ideales de la Nación Argentina. Los ideales que exaltan la personalidad nacional, que afirman la libertad, la justicia y todos los derechos humanos; que aseguren una estabilidad política donde rijan tales principios sin solución de continuidad.
En un ámbito de desesperación, de angustias, necesidades, miedos e inseguridades, agravado por la crisis económico-social más profunda de la historia del país, la Convocatoria ofrece como primer elemento de solución, la solidaridad de los argentinos.
Se trata de un aporte magistral, desprovisto de toda mezquindad. Nadie deberá ser el primero ni nadie quedar último. Sólo habrá dos protagonistas, así como sólo hay dos destinatarios: el ciudadano argentino y la Nación, como ser de todos.
Por eso, la Convocatoria no se limita a los partidos políticos, quie aquí sólo juegan el rol inaudible de transmisores, orientadores y ejecutores de la opinión pública, porque con ellos no se completa la movilización de la voluntad general, ya que al margen de los propósitos partidarios o más allá de ellos, existen voluntades, criterios, ideas e intereses que completan el conjunto de la voluntad y la conciencia nacional.
Con esta idea, se convocará a todos los que coadyuvan de una manera u otra a la realización nacional.
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Habrá que procurar un cabildo abierto multiplicado por cada población de la República, que reitere, pacífica, solidaria y esperanzadamente, que el pueblo quiere saber de qué se trata y asumir el protagonismo histórico indelegable.
De esta manera damos por iniciada la etapa de transición hacia la democracia, objetivo que constituye nuestra decisión intransferible e irrevocable.
Lo hacemos bajo el lema del Episcopado Argentino: la reconciliación nacional.
JUNTA POLITICA CONVOCANTE
Federación Demócrata Cristiana
Movimiento de Integración y Desarrollo
Partido Intransigente
Partido Justicialista
Unión Cívica Radical
La sociedad comenzó mirar un poco más en sus vecinos y a cambiar la horrible frase “Algo habrán hecho” que nos sumió en la complicidad de la masacre por una palabra más afín a la década de los 80: Democracia.
La muerte de Balbín
A las 7: 52 del 9 de septiembre de 1981 murió Ricardo Balbín, a causa de una hemorragia digestiva no controlable, según el diagnóstico del cuerpo médico que atendió al líder radical.
"El partido se ha conmovido por la muerte de Ricardo Balbín. El 9 de Septiembre de 1981 se apagó la vida de nuestro presidente, y esta desaparición llamó a la profunda reflexión a los radicales como a todo el Pueblo Argentino. La vida de Balbín fue una permanente actividad de servicio hacia el logro de la democracia para la Argentina. Este ejemplo de dedicación y de militancia cívica es su indiscutible legado para el partido que presidió, pero fundamentalmente para la reivindicación del hombre político argentino, unido insoslayablemente al futuro de la Nación.
Aporto su esfuerzo a la convivencia argentina, a la recuperación democrática, y su último servicio no fue quizá la multipartidaria, sino la unidad del pueblo en pos de las banderas que el ilustre muerto sostuvo toda su vida. El sepelio de Balbín nos mostró un pueblo en marcha tras el reclamo por esa unidad. Ese pueblo que en muchos millares acompañó su féretro, cantó el himno convertido en un angustioso reclamo, masificó estribillos demandando democracia, arrojó flores y sufrió comprometiéndose en el recogimiento del poster saludo del homenaje cívico, a hacer crecer la exigencia democrática que convertirá a la Nación nuevamente en dueña de su propio destino."
Carlos Contín, ex gobernador de Entre Ríos y ex diputado nacional, fue quien reemplazo a Balbín en la presidencia del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, con motivo de su muerte.
La despedida por Alfonsín
"Fue necesario este dolor para que la vorágine de nuestra Argentina descalabrada se detenga, aunque sea por un instante. En el interior de cada hombre, militante político o no, esos que forman la Argentina que aún está en pie, se hizo el silencio. Sustraídos por un momento de esta realidad confusa y agobiante, solos, frente a sí mismos, compartieron soledad y silencio con la figura de Ricardo Balbín. Y en ese silencio que no habían podido encontrar en años debió pesar dramáticamente la idea, la conciencia, la figura de saber la República degradada. La indignación de reconocer lo que ya no somos y recordar lo que fuimos, de ver un país que no es como lo queremos.
Balbín, como desde siempre Alem e Yrigoyen, nos obliga y nos hace responsable por su lucha y por su pueblo. Pero aquí no sólo se gesta un compromiso ante él, sino ante ese pueblo que hoy detuvo su andar, que nos mira, que quiere estar seguro de que el reclamo de la dignidad no se ha agotado... Cuando se lucha por cuestiones fundamentales, también las opciones son fundamentales. Sin soberbia, ni omnipotencia, pero con la conciencia de la responsabilidad que enfrentamos, debemos los radicales tener presente las palabras de San Martín: "serás lo que debas ser, o no serás nada". Esta opción terminante, no sólo señala la necesidad de una lucha irrenunciable, sino además la exigencia de un radicalismo como lo quería Larralde, unido de la acción, en la conducta, en la doctrina. Y así, si nos dicen que Balbín murió, diremos que en su vida y en su partido está viva la República." RAÚL RICARDO ALFONSÍN
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