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Desnudando a los `70.

Primera parte

La entrevista esta concedida en exclusiva al Diario La Tarde de la provincia de San Juan, el 1 de julio de 2010 por Carlos Raimundo Moore, más conocido como 'Charlie' Moore, nacido el 15 de diciembre de 1951 en el Hospital Británico de Buenos Aires. Todavía exiliado en europa. Según sus amigos "Charlie vive un destierro angustioso"
 
Charlie co-fundó en 1971 el Movimiento Popular 17 de Octubre, en la ciudad de Córdoba, desempeñándose  como secretario del MP17, organizando los mineros en las sierras. Cayó, junto a toda dirección organizadora, después de una refriega con la Policía, en la localidad serrana de Salsipuedes, fue herido de bala y todos trasladados a la Cárcel de Encausados y después al penal de Rawson y finalmente al de Villa Devoto, de donde salió en libertad con la Amnistía del 25 de Mayo de 1973.

 Charlie en 1973 volvió a reorganizar el MP17 y se instala en la localidad serrana de Villa Giardino (Punilla del norte) y después del retorno del Gral. Perón comenzaron a enfrentarse con los elementos más extremistas de la ortodoxia justicialista, hasta que, para el 20 de noviembre de 1973 pasó, junto a sus compañeros del MP 17, a la auto-clandestinidad y –a su modo de decir- “nos movimos a campamentos y ranchos en las sierras. De ahí en más, adoptamos la lucha armada”.

Introducción a la época
En 1973 llega al poder de Córdoba el efímero gobierno popular y democrático de la fórmula justicialista Obregón Cano-Atilio López

Según cuenta Rogelio Alaniz  El 14 de octubre de 1974, civiles armados y con los rostros cubiertos con capuchas asaltaron los locales del sindicato de Luz y Fuerza, del Partido Comunista y de dos agrupaciones sindicales de la ciudad de Córdoba. En el local del Partido Comunista, una militante de esta formación política fue violada por las supuestas fuerzas del orden. La mujer murió después en el hospital como consecuencia de las lesiones vaginales recibidas por los soldados de la causa nacional. Se llamaba Tita Clelia Hidalgo.

El responsable de la razzia fue el brigadier Lacabanne, militar de reconocida filiación fascista, nombrado interventor de la provincia de Córdoba por la presidente Isabel Martínez. El proceso represivo en Córdoba se había iniciado en febrero de ese año, cuando un oscuro jefe de policía, Antonio Navarro, se levantó en armas contra las autoridades constitucionales de la provincia sentando el precedente único en la historia de un policía que protagoniza un golpe de Estado. No concluyeron allí las novedades. La maniobra sediciosa contó con el apoyo del gobierno nacional que entonces estaba a cargo de Juan Domingo Perón. El operativo de Navarro fue legitimado por la más alta investidura política de la Nación, que resolvió intervenir la provincia.
Gobernaban entonces a la provincia de Córdoba Ricardo Obregón Cano y Atilio López. Como consecuencia de la intervención, Obregón Cano se vio obligado a exiliarse para no correr la misma suerte que su compañero de fórmula, Atilio López, quien en septiembre de ese mismo año había sido asesinado por las Tres A en la ciudad de Buenos Aires.
El "navarrazo" se transformó en la respuesta previsible del peronismo ortodoxo al peronismo disidente. La despiadada y feroz interna peronista irrumpía definitivamente en la estructura del Estado y preparaba los acontecimientos que habrían de estallar el 24 de marzo de 1976.
Si los militares desde las sombras alentaron al peronismo fascista, es algo que no se ha podido probar, pero, tal como se presentaron los acontecimientos, daría la impresión de que la derecha peronista no necesitaba del aval de las fuerzas armadas para cometer sus tropelías, salvo que alguien crea que Ottalagano, Sánchez Abelenda o Ivanissevich fueran infiltrados en el peronismo.
La diferencia del "navarrazo" con cualquier otro operativo llevado adelante por las Tres A es que contó con el aval de Perón. Más allá de las diferencias que los peronistas pudieran tener entre ellos Ä y sin duda que las tenían Ä, no se puede justificar que se recurra a la estructura del Estado para asaltar las instituciones de la democracia y matar en su nombre. Eso hoy se llama terrorismo de Estado. A la letra final la escribieron a la perfección los militares, pero a los primeros compases los dibujaron los peronistas, que creyeron que a la sangre derramada se la redimía con más sangre derramada.

Carlos Raimundo Moore ex sec. del MP17

El gobierno peronista que actuó entre 1973 y 1976 fue un infierno, un infierno cuyas llamas terminaron devorando a toda la Argentina. Lo más grave que instaló el peronismo en esos años como cultura política es el principio de que está permitido matar; de que el asesino, si mata en nombre de la política, se transforma en un virtuoso. La izquierda y la derecha peronista estuvieron de acuerdo en la defensa de este principio.

A la campaña electoral de 1973 el peronismo la hizo cantando consignas que festejaban la muerte de Aramburu, Alonso y Vandor. ¿Alguien se debía sorprender cuando los muchachos después festejaron la muerte de Rucci o Mor Roig, por ejemplo? Montoneros fue un gran error político, pero ese error no nació en el interior del Partido Liberal de Noruega, sino que fue prohijado por el peronismo. En marzo de 1973, los jóvenes eran considerados la juventud maravillosa por el oficialismo peronista. A las "maravillas" las habían iniciado en junio de 1970 asesinando a Pedro Eugenio Aramburu, un crimen que se hizo en nombre de la patria socialista, pero, en realidad, los que lo perpetraron fueron los nacionalistas de derecha, y los que lo permitieron fueron los funcionarios de la dictadura de Onganía, muy interesados en liquidar a Aramuburu, la cabeza visible de una salida institucional al régimen militar.

El crimen de Aramburu fue aprobado por los máximos dirigentes del peronismo. Los chicos fueron mimados y tratados como héroes. Hubo algunas excepciones, pero fueron eso, excepciones. Mayoritariamente, el peronismo festejó esa muerte, considerada un ajuste de cuentas por el fusilamiento del general Valle. Un grupo armado de vidriosa filiación ideológica se atribuía la representación popular para juzgar y matar. El huevo de la serpiente había sido puesto. Sólo se trataba de dejar que madure.
Al método de la vendetta, más mafioso que socialista, los chicos ya lo habían practicado con Vandor y Alonso. Después, harían lo mismo con Coria y Kloosterman. Curiosa pasión socialista de los peronistas llamados de izquierda: asesinar dirigentes obreros que, más allá de sus vicios y errores, no dejaban de ser obreros y, además, no merecían morir de esa manera.
Al evocar aquellos años, uno no puede menos que pensar que efectivamente hay momentos en que las sociedades se enloquecen. Recuerdo la tarde en que escuché por la radio que una organización denominada Montoneros declaraba haber muerto a Aramburu, a quien luego se le daría "cristiana sepultura". En esos años, hablar de las tacuaras* y las lanzas y prometer "cristiana sepultura" significaba adherir a un lenguaje que había sido patrimonio del nacionalismo oligárquico y del fascismo. Seguramente, Montoneros lo eran. Los antecedentes ideológicos y familiares de sus principales dirigentes así parecían demostrarlo. *Tacuara, en 1963, del originario Movimiento Nacionalista Tacuara se desprendió la agrupación MOVIMIENTO NACIONALISTA REVOLUCIONARIO TACUARA o MNRT, alejándose este ultimo de toda inspiración fascista e inclinándose por la TENDENCIA REVOLUCIONARIA que en 1964 fue inspirada por Jhon William Cooke- apuntes para la militancia-. De ahí en mas la militancia dentro del justicialismo

quedo definida en dos campos antagónicos y muy radicalizados.

Si Perón, en nombre de sus genialidades tácticas, les dio aire a los muchachos y después no los pudo contener, la respuesta que tramó para apagar el incendio que él había contribuido a agitar fue monstruosa, porque no de otra manera merece calificarse la decisión de haber promovido a las Tres A. La responsabilidad de Perón en las Tres A hoy es indisimulable. López Rega jamás habría podido tomar una decisión de esa envergadura sin el aval de Perón.

Retornando a la locura de aquellos años, recuerdo que todas las mañanas nos despertábamos con alguna novedad que tenía el tono y el color de la sangre. Un día asesinaban a Villar; a la noche, un dirigente de la Jotapé era fusilado en la calle.

Nuevo Diario en Santa Fe publicaba comunicados de las Tres A con la inocencia de quien invita a una procesión religiosa. Una tarde, nos enteramos de que un dirigente sindical santafesino, un tipo a quien en alguna época los peronistas universitarios lo paseaban por las facultades para mostrarnos las virtudes de un auténtico obrero, era asesinado en un bar de avenida Freyre, acusado de traidor por un comando Montonero.

Las tragedias incluían sus capítulos absurdos y siniestros. Julio Troxler pudo sobrevivir a la Revolución Libertadora, pero no sobrevivió al peronismo. Lo mataron de la peor manera, por la espalda y reproduciendo el fusilamiento de 1956, nada más que los que ahora disparaban eran peronistas o estaban pagados por peronistas.

Si el Estado se transformó en un rehén de la interna peronista, la consecuencia de ello fue el desquicio administrativo y político. Sin duda que la derecha tradicional peronista aprovechó la situación para preparar el golpe de Estado que habría de llevar al horror a sus niveles más trágicos, pero admitamos a la hora del balance histórico que desde el supuesto poder nacional y popular se hizo todo lo posible para facilitar este desenlace.

 Inicio de la entrevista
Charlie ¿Cuando ingreso usted al ERP?

En 1974, después del Navarrazo o derrocamiento del gobierno electo, constitucional y popular del Dr.  Obregón Cano y Atilio López, por parte de los paramilitares de las 3A y la Policía de Córdoba, entramos en negociaciones con el ERP, al que nos incorporamos en Abril de ese año. ¡Justo después del Navarrazo!, cuando las bandas de López Rega tomaron el poder en Córdoba a través del golpe paramilitar de la Policía y el derrocamiento del gobierno electo del Dr. Obregón Cano. Yo conducía al MP17, el que consistía en un movimiento de tipo horizontal y paralela a la JP- en los empadronamientos del norte de Punilla y en las Sierras de Córdoba- , hasta que nos estrangularon políticamente y adoptamos la lucha armada. Le dimos apoyo táctico al ERP aunque no nos incorporamos al PRT, debido a diferencias netamente ideológicas. 

Pasa lunes 30 de agosto

 
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