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Desnudando a los `70.

Final la primera parte
-Periodista.-Charlie ¿Cuando ingreso usted al ERP?

-Charlie .-. En 1974, después del Navarrazo o derrocamiento del gobierno electo, constitucional y popular del Dr.  Obregón Cano y Atilio López, por parte de los paramilitares de las 3A y la Policía de Córdoba, entramos en negociaciones con el ERP, al que nos incorporamos en Abril de ese año. ¡Justo después del Navarrazo!, cuando las bandas de López Rega tomaron el poder en Córdoba a través del golpe paramilitar de la Policía y el derrocamiento del gobierno electo del Dr. Obregón Cano. Yo conducía al MP17, el que consistía en un movimiento de tipo horizontal y paralela a la JP- en los empadronamientos del norte de Punilla y en las Sierras de Córdoba- , hasta que nos estrangularon políticamente y adoptamos la lucha armada. Le dimos apoyo táctico al ERP aunque no nos incorporamos al PRT, debido a diferencias netamente ideológicas. _________________________________

Inicio de la segunda parte

-Periodista ¿Cuándo fue usted detenido?
-Charlie .-Fui capturado el 13 de noviembre de 1974 en una de nuestras casas operativas ubicada en la Calle Bedoya (O) de Alta Córdoba.
-Periodista .-. ¿Por cuánto tiempo permaneció arrestado en el D2*?
*((D2) División de Informaciones de la Policía Provincial Córdoba. Esta dependencia de la policía provincial constituyó un importante centro operativo. En las distintas elevaciones realizadas a la justicia Federal, hemos señalado la relación existente entre la denominada "D 2" y los C.C.D. La Ribera y La Perla. Asimismo surge de las fichas del servicio penitenciario obtenidas, que las personas alojadas en las unidades penales eran trasladadas a esta División de Informaciones para ser sometidas a nuevos interrogatorios.
A efectos de precisar las funciones que cumplió la "D 2", transcribimos el testimonio de Horacio Zamame (Legajo N° 7595)
"Fui detenido por personal de la policía provincial el 12 de noviembre de 1976 en mi lugar de trabajo. Me condujeron al Departamento de Informaciones, ubicado entonces en la Jefatura. Allí fui palpado de armas y despojado de mis pertenencias. Luego me vendaron y esposaron. Permanecí en ese lugar durante cinco días, sometido a apremios ilegales de distinto tipo.")

-Charlie .- Por seis años a la fecha de mi captura y fuga el 12 de noviembre de 1980.

-Periodista .-. ¿Puede describir como se produjo su captura?
-Charlie .- Si! por supuesto! Fue como si sucedió ayer y no 36 años atrás. Son una de esas cosas de las cuales uno mismo nunca se quiere acordar pero, por otro lado, nunca se las pueden olvidar. Yo estaba durmiendo en la pieza de servicios ubicada en la terraza de la vieja casona. Me despertaron unos chumbazos, gritos y ruidos de golpes de las puertas de la planta baja. Voltearon la puerta de mi pieza y me agarraron a culatazos, tanto con un fusil FAL como de una escopeta de repetición Itaka y una 45. Fue allí que me rompieron los primeros dientes de tantos otros que perdí en el D2. Me esposaron para atrás, encapacharon  y arrastraron tomado de los pies y créame, por favor, sentí en mis costillas,  en mi espalda y en la base de mi cabeza cada escalón de la escalera que conducía a la planta baja. Ya en la planta baja  pude escuchar los alaridos del ‘Cacho’ Cáceres, él fue el que se resistió a balazos y termino herido de un chumbazo de 45. También al ‘Gordo’ Adrián Caseb lo tenían estirado en el piso, se había agarrado a las trompadas con la patota del D2. Nos alinearon boca arriba en el piso de la planta baja y culatearon en los pies con los FAL, de modo que no pudiéramos caminar. Esa era una práctica que los del D2 hicieron con muchos prisioneros al darles entrada después de ser capturados. Se aseguraban, de esa forma, de evitar un motín de prisioneros en el D2 o de algún intento de fuga. Nos dejaban, prácticamente, paralíticos, y las lesiones que sostuvimos todavía hacen eco, hoy en día, después de más de 30 años con las condiciones que, no solo yo, sufrimos por las inflamaciones musculares de esas lesiones.

-Periodista .-.¿A dónde fueron alojados, usted y sus compañeros arrestados en esa casa?
-Charlie .- Arrestados es un término incorrecto señor, ¡fuimos capturados! que no es lo mismo. Nos llevaron a las dependencias del D2 y allí comenzó la verdadera pesadilla, no fue ningún sueño pero fue la cruda y despiadada realidad  de lo que nos toco vivir.  Nosotros no pensábamos como ellos así que, realmente, no estábamos preparados para lo que íbamos a tener que enfrentar.
 Al ingresar a las dependencias del D2 comenzó la apaleada en el patio de ‘recepción’ o patio del medio. A mí, fortuitamente, me causaron un espasmo

hepático del que casi, casi, pase para el otro lado, así que me tuvieron que dejar tranquilo y por suerte se dejaron de joder conmigo hasta que me recuperara. Me alojaron incomunicado y aislado en el  fondo del pasillo de atrás y recibí atención médica. A mi cumpa, una niña de 18 años de edad, la tenían parada, desnuda, de frente a la pared del pasillo. Me sacaron la capucha- una de loneta de bolsas de dormir del ejército- y me vendaron. Eso me permitía respirar mejor. Hasta la trajeron a mi cumpa a que me de ánimo y a que yo no echara el guante. La verdad, estuve muy pero muy cerca de pasar para el otro lado.
 En mi caso, debido a que se les fue la mano conmigo,  yo resulte más privilegiado que el ‘Cacho’ Cáceres y el ‘Gordo’ Adrián Caseb- mis compañeros de la casa de la calle Bedoya de Alta Córdoba-. El ‘Cacho’ tenía más suerte que el ‘Gordo’ Caseb, en el sentido de que cuando le apretaban la herida de bala que había sufrido, se desmayaba y lo tenían que dejar tranquilo. En cambio, la fortaleza física y moral del ‘Gordo’ Caseb jugó en su contra, no solo, como todos los MP17-ERP de mi escuadra hicimos, incluyendo la “pendejita”, se resistía en darles ninguna información sino que desde donde yo estaba alojado podía sentirlo al ‘Gordo’ insultarlos a los del D2 durante los interrogatorios.  

-Periodista .-.¿Lo que usted relata es que fueron torturados?
-Charlie .- Yo no sé  cómo y en qué consiste la carátula del término tortura. Lo único que sé es que yo no me voy a poner en el papel de la victima de nadie, tengo suficiente orgullo como para no sentirme así.

-Periodista .-. ¿Usted puede describir algunos tormentos que sufrieron?
-Charlie .- Si! por supuesto! Como no nos podían sacar nada, en cuanto yo me recupere nos trasladaron a todos los MP17-ERP a la escuelita de Unquillo. Sucedió como a dos o tres semanas de nuestra captura. La escuelita del D2 operaba en la Comisaría de Unquillo y, francamente, era un sitio nefasto. Nuestra situación se complico aun más. Nos picaneaban, sumergían en una bañadera hasta el tope de orina y de mierda, no nos dejaban dormir, nos baldeaban con agua fría y mantenían todo el tiempo mojados.  Ni siquiera nos daban un jarro de mate, nunca probamos bocado alguno en los días que transcurrimos allí. Solo agua y mucha agua.

-Periodista .-. ¿Usted paso por algún simulacro de fusilamiento?
-Charlie .- Yo, personalmente, no pero mi cumpa y otras cinco chicas tuvieron que pasar por esa terrible experiencia. Una noche las sacaron de la escuelita y las hicieron arrodillar al lado del arroyo que corre atrás de la Comisaría de Unquillo. Yo podía sentir los sollozos de alguna de las chicas pero no podía reconocer al de mi cumpa. Las encañonaron con armas en la nuca y ‘dispararon’ sin munición. Recién entonces pude reconocer y escuchar la voz de mi pendejita, especialmente cuando las entraron nuevamente a la escuelita. Todas las chicas estaban llorando desconsoladamente mientras nuestros captores se reían a las carcajadas, las llamaban ‘sucias’, ‘putas vagabundas’ y ‘zurdas repelentes’. Todo eso era como una casa de locos y, prácticamente, una Inquisición, se ensañaban con las chicas.

-Periodista .-. ¿Los interrogadores usaban nombres de pila, seudónimos o nombres falsos?
-Charlie .-  Si!... no solo usaban seudónimos, sino que también se hacían llamar por nombres falsos y, lo que era peor aún, utilizaban los nombres de otros, tanto del personal de la guardia como el administrativo del D2 cuando no estaban en servicio, como de algunos prisioneros que consideraban de más alta categoría. La idea general de esta práctica era la de comprometer a todo el mundo allí adentro. Era una táctica frecuentemente utilizada para contra informar a los detenidos, quienes obviamente podían escuchar y registrar los nombres que los

interrogadores se hacían llamar entre ellos.

-Periodista .-. ¿Los demás detenidos presenciaban las sesiones de tortura o interrogatorios?
-Charlie .-  En muchas ocasiones, lamentablemente si, especialmente cuando los interrogadores buscaban intimidar a otros detenidos. Lo hicieron conmigo también. De todos modos, todos podíamos escuchar lo que estaba pasando, incluso cuando alguno empezaba a hablar. Esa práctica del D2 tenía un efecto muy desmoralizante entre los prisioneros. En mi caso, por ejemplo, a unos días de haber sido capturado, a mi me llevaron a una oficina y me hicieron sentar ante un escritorio para que escuchara lo que decía acerca de mi un excompañero del ERP y las  incriminaciones tan serias que estaba haciendo sobre varios de nosotros.

-Periodista .-. ¿Las celdas eran individuales o colectivas?
-Charlie .-  En el D2 solo había dos calabozos situados en mi patio o el ‘patio de atrás’ como yo le llamo. Eran muy chicos, de un par de metros de largo por 1 metro y medio de ancho, aproximadamente. Al principio los hacinaban a los prisioneros, de hasta cinco a la vez, pero después se volvieron individuales. Yo ocupe uno por muchos años, eso fue después que me sacaron del baño contiguo, como a los tres meses y medio de haber sido yo capturado. La razón que los calabozos cambiaron de ‘uso’ fue, por un lado, de que no podían imponer la incomunicación entre detenidos manteniéndolos alojados allí y por el otro lado tampoco me podían mantener a mi el estricto y férreo aislamiento en el baño con tanta gente usándolo todo el tiempo. También usaban otras habitaciones para alojar a prisioneros en esas dependencias, dos en total, en donde los hacinaban de a diez y hasta doce, manteniéndolos siempre parados de frente a las paredes durante el día y acostados boca abajo durante la noche, a puertas abiertas y vigilados por un soldado de la Guardia de Infantería. Eso yo lo sé porque a mí también me toco permanecer así por una semana pero recostado con algunos otros debido a las lesiones que habíamos sufrido en los pies, especialmente.

-Periodista .-. ¿Podían los detenidos comunicarse entre ustedes?
-Charlie .-  Categóricamente no!  Al que lo descubrían cuchicheando lo molían a palos en el patio hasta dejarlo inconsciente, justo en frente de la puerta para que todos los demás vieran lo que les iba a pasar si lo agarraban a alguno hablando. Por supuesto que habrán existido algunas excepciones, pero esa era la norma, especialmente al principio. Yo permanecí aislado e incomunicado por más de seis meses.

-Periodista .-. ¿Usted pudo auxiliar a otros presos?
-Charlie .-  Al principio no, me era imposible, pero en tres oportunidades diferentes logre asistir a dos chicas detenidas y a un detenido. En ambos casos, sucedió durante la noche y con la misma guardia más amigable de entre las tres guardias que prestaban servicio 24 horas por 48 de franco. Yo todavía estaba alojado en el baño y el Cabo de Cuarto trajo una chica joven, después que la patota del D2 se había retirado y el gallinero quedaba más tranquilo y en voz bajita me dijo si la podía lavar. De inmediato le practique un rudimentario aseo usando el agua del inodoro ya que esta victima venia menstruando desde el día anterior.
En la otra oportunidad, también con otra detenida que me la trajo el mismo Cabo de Cuarto para que la aseara, porque se había defecado muchas horas antes. Y con el caso de un detenido paso algo muy diferente. Estaba tirado en el suelo del patio y se estaba muriendo. Yo, para entonces, ya permanecía  alojado en mi calabozo. Llame pidiendo por un guardia y en lugar vinieron los de la Brigada de Investigaciones. Les dije: “Ese prisionero se está muriendo y asfixiando con la

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Fundación, Jefes e historia de la Triple A (Según diferentes autores)

La Alianza Anticomunista Argentina (AAA), conocida como Triple A, fue un grupo parapolicial de extrema derecha de la Argentina, que llevó a cabo cientos de asesinatos contra guerrilleros y políticos de izquierda durante la década de 1970, además de amenazar a artistas e intelectuales. Sus acciones fueron catalogadas como delitos de lesa humanidad por el juez federal Norberto Oyarbide en 2006
Orígenes
Aunque su liderazgo era encubierto en ese momento, hoy se sabe que estuvo bajo la dirección de José López Rega  secretario personal y ministro de Juan Domingo Perón, quien la empleó para combatir los sectores de izquierda del propio movimiento peronista. López Rega y el entonces comisario general de la Policía Federal Argentina, Alberto Villar, organizaron la Triple A durante el gobierno interino de Raúl Lastiri, en 1973. López Rega estaba al frente del Ministerio de Bienestar Social, cuyos fondos habría desviado para financiar la organización y el armamento del grupo paramilitar. Seguiría en ese cargo durante el gobierno de Perón y, a su muerte (1 de julio de 1974), en el de su mujer, Isabel Martínez, sobre la cual ejercía una extraordinaria influencia basada en una compartida devoción espiritista.
En los últimos años se ha iniciado un debate acerca de la responsabilidad de Juan Perón como responsable último de la constitución de la Triple A como fuerza paramilitar. A esta teoría suscriben los periodistas Juan Bautista Yofre, Hugo Gambin , Pacho O'Donnell, Joaquín Morales Solá y Marcelo Larraquy, entre otros.

El mismo Morales Solá cita al presidente Raúl Alfonsín quien señaló a Juan Perón como responsable último de la creación de la Triple A:

Tuvo razón Alfonsín cuando afirmó ante el juez que la Triple A precedió al gobierno de Isabel, y fue Perón el que precedió a Isabel.
El asesinato de José Ignacio Rucci en 1973, a quien Perón consideraba como un hijo, habría motivado al líder justicialista a crear una organización paramilitar para combatir a la izquierda peronista.

Poco después del asesinato de Rucci, Perón le confiesa al gobernador Oscar Bidegain la necesidad de crear una organización paramilitar al estilo del somatén catalán de la Guerra civil española: «Lo que hace falta en la Argentina es un somatén».

Según Eduardo Gurucharri, Antonio J. Benítez -ministro de Cámpora, de Perón y de Isabel habría presenciado una reunión presidida por Perón antes de asumir la presidencia que la describe de la siguiente manera:
Benítez refiere que López Rega y el comisario Villar exhibieron fotografías y nombraron personalidades políticas que deben ser depuradas de la infiltración marxista. Entre los nombrados están el propio Duhalde, el abogado Mario Hernández y Alberte. Benítez dijo que Perón se limitó a escuchar, sin aprobar ni desaprobar a quienes aludieron a la necesidad de operar por izquierda.
En enero de 1974 el actual diputado Carlos Kunkel renunció a su banca de diputado, después de que Perón lo amenazara a él y al grupo de peronistas de izquierda donde él estaba con la siguiente expresión: «En una semana se termina todo esto, porque formo una fuerza suficiente, lo voy a buscar a usted y lo mato».

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