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Columnista
Juan Manuel Velazquez (Corresponsal DLT. Inglaterra)
Especial para diario La Tarde _________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Dictadura. "Los últimos pasos de una desaparecida en San Juan" (Parte III)
Viene de parte 2 Recapitulando sobre el Secuestro de Gladis Sánchez Cáceres acaecido a las 7 y 30 de una soleada mañana del 1 de Marzo de 1977, a cinco días de su misteriosa e inexplicable Desaparición el Cura Párroco de la Iglesia a la que asistía Gladis con rigurosidad celebro una Misa 'rogando a Dios por el retorno de una hija fiel de su congregación'.

Gladis era una jovencita muy querida y respetada por su comunidad religiosa. Más aun, ese domingo 6 de marzo de 1977, las instalaciones de la Parroquia fueron desbordadas por la asistencia a Misa ese día. No solo en solidaridad con Gladis sino también- según comento a esta redacción un amigo de su familia- "nos tocaba en carne propia, a todos, Gladis no tenia nada que ver con la política y esto de que cualquiera podía ser secuestrado por sospechoso de ser un subversivo resulto intolerable". El terror había golpeado en el ceno de la sociedad sanjuanina, causando una herida de corte muy profundo, como un faconazo en la espalda, cuyos perpetradores iban a encontrar difícil cubrir sus rastros. Y por más que lo trataron, dejaron rastros, los que fueron seguidos por la persistente investigación que efectuó su hermano, a pesar de las intimidaciones y amenazas.

Pero el Dr. Sánchez supo mantener y controlar los nervios en tiempos que el terror se había instaurado trascendiendo las barreras sociales, Probando no ser el único durante esos primeros días de confusión e incertidumbre. Al llamado apasionado y emotivo de aquel sacerdote que dio Misa 'por el retorno de una Secuestrada'... ¡si!, de una Secuestrada!, algo así como un tema tabú, lo arriesgo todo, en tiempos que muchos de sus correligionarios tuvieron que salir del país al Exilio y los que no lo hicieron fueron secuestrados y asesinados, que también tuvo el coraje a que su Diócesis considerarían esa Misa por una Secuestrada como un acto de 'herejía'. Menuda audacia del indomable clérigo quien se expuso a que le metieran una bomba a su parroquia, como ya había sucedido por circunstancias similares en la de la Villa El Libertador de Córdoba, para cuando para entonces el Arzobispo de la Rioja había sido asesinado y muchos otros casos.

Entre los fieles de la congregación también se destaco la presencia de un par de sujetos completamente desconocidos por todos, los que contrastaban tal vez por su vestimenta, de traje fuera de temporada y de corte y porte del tipo matón y delincuente. Resultaron ser los mismos individuos que a la semana siguiente, precisamente a siete días del secuestro de Gladis, demandaron a que el Dr. Sánchez acudiera a la cita que le ordenaron para entregar las cartas recibidas por su hermana de un muchacho que se había exiliado.

Después de la cita en la que un incrédulo y esperanzado hermano de Gladis, el Dr. Sánchez, le entregara a los supuestos 'mentores' quienes intercederían con los secuestradores para clarificar y solucionar la situación por la que atravesaba Gladis, le llevaría a su hermano un año en darse cuenta de la forma que había “pisado el palito”. Porque sin quererlo lo que había hecho, con la mejor de las intenciones para ayudar a su hermana secuestrada, fue haber entregado la única evidencia que quedaba de las ultimas horas de la existencia de Gladis, su conexión amorosa con un joven aparentemente 'involucrado' con la JP, su reflexión de salir del país a casarse con el y, por sobre todo, su decisión de mantenerse integrada a la sociedad y cultura a la que ella pertenecía. Nada de otro mundo. Porqué tener que irse del pais?, especialmente alguien como ella que se sentía amparada por la seguridad de esa 'burbuja' creada por el lavado de cerebro de la propaganda de la dictadura, a que solo debían temerle a la represión los 'delincuentes subversivos'. Gladis ya había cortado con Paskin y, a pesar de sus vacilaciones amorosas, siguió con su rutina cotidiana, totalmente ajena de lo que se estaba desenvolviendo detrás del telón de

Revisión
los organismos de seguridad, ignorante de que habían interceptado su correspondencia. Aun peor, como a 10 días antes de su Secuestro, por un acto impulsivo o vacilante Gladis le había contestado a Paskin con una carta enviada a Grecia, expresándole que había aplicado para un pasaporte y que pensaba ir a verlo. Tal vez, ese fue su ultimo 'pecado', sin saberlo había firmado su propia sentencia de muerte, costándole la vida a los 22 años de edad.

Pero eso su hermano, el Dr. Sánchez, no lo sabia para cuando cayó el pesado allanamiento de la Policía Federal y Gendarmería a la casa de sus padres, ya pasada la media noche del 1 de marzo de 1977. Por las preguntas que le hicieron después de retornar de entrevistarse con el Teniente Del Toccio en el RIM 22, el Dr. Sánchez se avivo de ese asunto de un pasaporte, el cual ignoraba, y al día siguiente, el 2 de marzo, se fue derecho a la Delegación San Juan de la Policía Federal Argentina. Por suerte contaba con la cooperación de un medico colega y conocido de él, el Dr. Enrrico, medico oficial adscripto a ese organismo de seguridad y quien prestaba servicios en esa repartición.
El Dr. Enrrico recibió al Dr. Sánchez en su despacho y un guardia uniformado cerro la puerta y pudieron conversar con la privacidad que requería la entrevista. Lo que el Dr. Sánchez reclamaba era el pasaporte de Gladis, el que de hecho ya estaba en posesión de esa delegación para ser entregado, debido al tiempo transcurrido desde su aplicación. Por supuesto, un Dr. Enrrico con la reputación profesional que gozaba en el colegio medico de San Juan lo reaseguró al Dr. Sánchez expresándole que el mismo iba a investigar el asunto y de un fuerte apretón de manos el Dr. Sánchez salió de la delegación con el convencimiento de que iba a poder recuperar el pasaporte de su hermana y confirmar la fecha exacta en había sido expedido. Por toda respuesta del Dr. Enrrico, como a la semana, el Dr. Sánchez recibió en su consultorio a un emisario transmitiendo verbalmente el recado. Lo que sigue es una transcripción textual: "que te cuides, que no muevas un dedo mas por el asunto de la Gladis, que te van a secuestrar a voz y a tu familia".

De inmediato, el Dr. Sánchez telefoneo a su colega medico de la Delegación Federal y lo que sigue es otra transcripción textual de esa conversación:
"¿Que paso con el pasaporte?, pregunto.
"Nunca existió ninguna aplicación, todo eso esta en su imaginación, olvídese", fue la terminante respuesta del Dr. Enrrico.

Lo que el Dr. Enrrico encubría y a la vez ignoraba era el hecho de que la tarde anterior de enviar a su mensajero al consultorio del Dr. Sánchez, el propio Sánchez había sido informado por un colega y gran amigo de la familia que Gladis lo había visitado hacia ya varias semanas antes y solicitado una firma dando fe de su identidad en el formulario de aplicación para el pasaporte. Recién

entonces Sánchez comenzaría a armar el rompecabezas que comienza con la limpieza de toda evidencia, de los últimos pasos de Gladis, especialmente, de su conexión con Paskin e indirectamente con el secuestro de otros 3 más durante ese nefato día del 1 de Marzo de 1977.

Transcurrió aproximadamente un año del Secuestro de Gladis y todavía sin noticias. He aquí en donde el puntero del 'reloj' de esta reconstrucción debe calibrarse a años, ya no días, semanas ni meses. La salud del padre de Gladis comenzó a mostrar los primeros síntomas de deterioro. No era para menos. Pero quien había tomado el toro por las astas había sido el hermano de Gladis, el Dr. Sánchez, a quien el secuestro de su querida y protegida hermanita le había cambiado la vida para siempre, forzándolo a jugar el papel de un 'lugarteniente' de su padre en los asuntos familiares, en las relaciones de una familia que transitaba por el sendero angosto entre la inseguridad y la impotencia de seguirla buscando a Gladis. Aun así, bajo cuerda, una de sus hermanas viajo al interior a consultar a una vidente, en contravención a todas sus creencias religiosas. Cuando la 'celestina' tomo entre sus manos el crucifijo y cadenita de plata de Gladis, todo lo que dijo fue que "esta muerta". Algo que al Dr. Sánchez sus hermanas lo mantenían en la sombra y que, de todos modos, nunca había perdido la esperanza de recuperarla con vida.

Apantallada por la firme creencia de su propia madre, de que Gladis "uno de estos días va a volver a casa, como si nada ha pasado", algo que a los 90 años de edad todavía cree la pobre viejita, quien se quedó con una idea que nunca ha tomado a bordo, de que esta muerta. Tampoco el Dr. Sánchez todavía se había convencido de la trágica suerte de su hermana. Hasta que un día, tal como se lo había pronosticado su leal esposa después que lo advirtió de que aflojara tras las amenazas del Dr. Enrrico, de que esperara hasta que "alguien abriera la boca", exactamente como esa mujer cordobesa, de ascendencia de una familia bien establecida en Córdoba, de una esposa que no levantó campamento en San Juan y se largo cuando las papas quemaban, en cambio opto por quedarse a navegar en la tormenta, hasta que un día Sánchez, tal como lo había pronosticado su esposa, pegó en la tecla. De la forma mas inesperada y menos calculada por la represión. Estamos hablando de poco más de un año del Secuestro de Gladis. El contacto representaba un 'cabo suelto', uno que no lo habían 'atado', un testigo civil y crucial acerca de la suerte que había seguido Gladis en manos de sus secuestradores en las dependencias de la '16'- Comisaria de Guaymallén, sede del Departamento 2 de Informaciones de la Policía de Mendoza.

Continua próximo lunes 5 de diciembre Parte IV "La Conección Castrence"

 
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