Especial de Carlos Fiorentino (Médico) .-. Hoy me tomé unos minutos para ir a despedir a un luchador, el Dr. Alfredo Avelín, que nos ha dejado físicamente pero sin duda su pensamiento habrá de iluminar a muchos. Lejos de cualquier diferencia política me siento con la responsabilidad de reconocer al poeta, escritor, político, pensador, médico y por sobre todas las cosas idealista y trabajador incansable por lo que consideraba justo.
Una vida movida por pasiones y de su vida pública la más notoria la lucha contra lo injusto y lo indignante de la pobreza. Hijo de inmigrantes que con tesón alcanzó su título de médico en la Universidad Nacional de Córdoba. Muy joven le tocó asumir la Intendencia de la Capital y en pocos meses logró fundar el servicio fúnebre municipal, el banco de sangre municipal, la farmacia Sindical, viviendas obreras, ferias francas, bibliotecas populares, entre otras obras de fuerte contenido social y ejerciendo su cargo ad honorem (si…duró poco en el cargo, lo bajaron!). Luego como legislador supo defender la soberanía nacional opositor a las políticas neoliberales y de privatización, quien supo denunciar las famosas “coimas del senado”, quién no calló ante la entrega de parte de nuestro territorio y se opuso a la puesta en marcha de las AFJP. Finalizando su carrera política fue el único gobernador que se negó a firmar los famosos "Catorce puntos" del FMI que estipulaban la derogación de La ley de Subversión Económica y la Ley de Quiebras y también vetó la ley de Regalías Mineras, por considerar que perjudicaban a San Juan y se dio el gusto de decir “corrupto y traidor a la patria” al ex ministro de economía Domingo Cavallo…en un acto de ironía y en plena debacle nacional es destituido por “poner en riesgo el normal desenvolvimiento de la administración, no |
pagar los sueldos, no garantizar la salud y la educación, -jaqueada por las huelgas-, y por no depositar las retenciones de los empleados".
El médico y escritor, rechazó la jubilación de privilegio que le correspondía por los años de parlamentario y decidió vivir con la jubilación mínima como médico (incluso siendo ese su sueldo durante su período como Gobernador), donó los terrenos que poseía en Trinidad donde funcionan dos hogares uno de ellos el hoy llamado “Hogar San Benito” para chicos con problemas de adicciones. En su partido “Cruzada Renovadora” siguió brindando atención médica, como nunca dejó de hacer, de forma gratuita a quien necesitara de él.
Una sensación extraña me tocó vivir en su velatorio, es que en una sala contigua a su féretro en su amado partido estaba |
su despacho, una foto de su madre con sus infaltables flores, el mate dispuesto a ser servido acompañado de su termo, azucarera y yerbera tapado por un repasador. A su lado un añejo escritorio, que guarda fotos, poesías y santos bajo el vidrio que lo cubre, una silla de totora, al frente una camilla con una diminuta escalerita para que se más fácil subir y a la derecha de esta estaba un rectángulo de tela blanco que solía colocar sobre la espalda del doliente para apoyar su oído y escuchar su respiración para luego hacerlo con el estetoscopio. Las paredes abarrotadas de recuerdos, de una vida de poesía y convicciones, una vida plena con aciertos y equivocaciones, pero sin duda que no pasa desapercibida.
Como médico y militante de causas sociales, aquí mi gratitud y reconocimiento Dr. Alfredo Avelín.
Dr Carlos Fiorentino |
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