En la mañana del 1 de Marzo de 1977, Gladis Sánchez Cáceres, de 22 años de edad, acababa de arreglarse antes de salir de su domicilio paterno, para irse a trabajar. Ya pasadas las 7 de la mañana, la joven de tez blanca y cabello semi largo de color negro, bien vestida, tal vez un poco coqueta pero elegante, dejó su domicilio en un día soleado y clima agradable, unos 25º C y se dirigió a la parada del colectivo que la transportaría a su lugar de trabajo, la cooperativa del hospital. Ya eran las 7 y 30 cuando, ante numerosos testigos, un Ford Falcon de color verde y sin matricula se cruzo en la calle, cortando el trafico, justo frente a la parada y otro, igualmente de color verde y sin matricula se detuvo detrás. Cinco hombres, todos de civil, desmontaron los Falcon y la tomaron a Gladis de los pelos y arrastraron hasta introducirla en el asiento de atrás del segundo Falcon. A todo marcha dejaron la escena del crimen. Actuaron con total impunidad según se ha constatado.
De hecho, Gladis nunca pudo llegar a presentarse para trabajar ese día ni ningún otro. Para la sorpresa, incredulidad y desconcierto de toda su familia, sin que todavía esa primera noche de desconsuelo hayan podido caer en cuentas que Gladis iba a engrosar la lista del destino nefasto de más de 30.000 Argentinos Desaparecidos y, tal vez, más aun. Su hermano mayor, el Dr. Gregorio Sánchez se
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fue derecho a la base del RIM (Regimiento de Infantería de Montaña) y pidió hablar con el encargado de turno, en el convencimiento que tenia que haber una confusión. Gladis nunca se metió en política, aun mas era indiferente y una fuerte practicante Católica muy querida por su cura en la Iglesia a donde semanalmente asistía a misa y a confesarse.
La Reconstrucción
Que fue lo que impulso al Dr. Gregorio Sánchez- el hermano de Gladis- irse derecho a pedir audiencia con un Jefe de Compañía del RIM 22. Aquí es, justamente, en donde comienza esta trágica historia. Entre las primeras diligencias que efectuó el Dr. Sánchez fue averiguar quien había introducido a Gladis, uno que por pocas semanas tubo |
un filoncito con ella sin llegar a ser un noviecito. El muchacho de apellido Paskin se había fugado unos días antes al Exilio. Pertenecía a la Juventud Peronista, la agrupación política mas despreciada y perseguida por el matonaje oligárquico de la dictadura. Corrían las 19:30 horas de ese trágico 1 de marzo, a 12 horas del secuestro de Gladis, su hermano el Dr. Sánchez, poseyendo la información que había obtenido durante las frenéticas horas de ese día, se presentó ante el Jefe de la compañía en donde prestaba servicio el soldado Jorge Bonil, quien había presentado a Gladis su amigo Paskin.
El Teniente Del Torchio no solo resulto ser el jefe de la Compañía en donde prestaba servicios el conscripto Bonil sino también un conocido del Dr. Sánchez ya que con anterioridad había atendido a los hijos del Oficial de Armas en su consultorio privado en San Juan. Lo que siguió a la entrevista concedida al Dr. Sánchez por Del Torccio fue el primer indicio de que algo gravísimo estaba sucediendo con Gladis y su círculo de amistades. Por palabras propias de Del Torccio, el soldado Bonil no se había presentado a prestar servicios esa mañana del 1 de marzo y que ya era considerado como un desertor.
Continua el lunes 21 con "El Comienzo de una pesadilla" .
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