producción juntos-, ya que el personaje de Barnabas "era muy especial para Johnny".
"Yo creo que siempre lo quiso interpretar, incluso desde antes de ser actor", dijo a Efe el director.
Además de Depp, que también produce la película, otra "fan" de la serie era Michelle Pfeiffer, quien hoy confesó que llamó ella misma a Burton para pedirle un papel en el filme.
"No suelo hacerlo, pero es que de joven estaba obsesionada con ese culebrón de vampiros y pensé, tengo que estar ahí", explicó a Efe la actriz de 54 años, que, según dijo, intentó dotar a Elizabeth de "misterio pero también de humor".
Uno de los elementos más atractivos de la película es que Collins, un vampiro con aires de dandy decimonónico, regresa de su encierro al mundo de los años 70, poblado por hippies tardíos, estampados cubistas y con banda sonora de Elton John y Alice Cooper.
"Es curioso, pero, al investigar para el filme, me di cuenta de que en los 70 también había mucho gótico, así que ambos periodos encajaban bien", dijo Burton, quien consigue en este contraste muchos de los momentos divertidos de la película.
En sus intentos por reflotar el negocio familiar, Collins tendrá que enfrentarse con la ambiciosa empresaria Angie -reencarnación de Angelique, la bruja que |
lo hechizó-, lo que da lugar a combates y encontronazos sexuales de los que echan chispas.
"Me gustó interpretar a Angelique, un personaje complicado, traviesa e irreverente pero con sentido del humor y tal vez un poco mala: al fin y al cabo, hay que reconocer que mete a su amante en un ataúd aunque tiene buenas razones", afirma la actriz nacida en París.
Para Green, este tipo de personajes sexies y explosivos "son divertidos de hacer", ya que, según confiesa, ella es todo lo contrario: "Muy tímida y un poco rara".
La rival de la hechicera es Victoria -reencarnación de Josette, el amor suicida de Collins-, interpretadas ambas por la australiana Bella Heathcote, que con este angelical pero inquietante papel entra por la puerta grande en Hollywood.
Acompañando a Tim Burton en esta nueva aventura está, como es frecuente, su esposa, la actriz británica Helena Bonham-Carter.
En la entrevista con Efe, Bonham-Carter contó con humor que esperaba que su marido le hubiera dado el papel de "la bruja sexy", pero en cambio le tocó ser "la psiquiatra borracha que acaba criando malvas".
"Bueno, lo cierto es que nunca antes había interpretado a una psiquiatra borracha, así que me lo pasé bien", explica con aire divertido.EFE |