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Historias de sanjuaninos destacados

 

 

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Hijos destacados de mi tierra
Eleazar T. Videla. Un sanjuanino de alto vuelo

Por el teniente de navío Mauro Fernando Figueroa .-.  Eleazar T. Videla (1881 - 1960) fue un marino argentino, nacido en San Juan, que hizo una larga y exitosa carrera en la Armada Argentina y posteriormente ejerció varios cargos públicos, entre ellos los de Ministro de Marina y de Obras Públicas de la Nación y el de interventor federal de la Provincia de Buenos Aires.

Carrera naval
Nacido en San Juan, en 1881, ingresó a la Armada Argentina en setiembre de 1898, obteniendo el grado de guardiamarina seis años después con calificación sobresaliente. Durante los primeros años de formación prestó servicio en los distintos buques navales, así formó parte de la plana mayor del crucero Patria, el transporte Ushuaia, el acorazado de río Independencia, entre otros.

En 1912 estuvo a cargo de la inspección y recepción de los cañones para el acorazado Moreno, que se encontraba en construcción en Estados Unidos. A finales de 1915 fue trasladado al crucero Garibaldi y posteriormente al acorazado Rivadavia.

Su actuación en todos sus destinos fue siempre distinguida, lo cual le significó la obtención de una foja de servicio intachable. En 1918 fue comandante de corbeta Uruguay, al año siguiente regresó al acorazado Rivadavia como jefe de armamento. Estuvo a cargo, en 1926, del XXVI viaje de instrucción de la fragata Sarmiento.

Con posterioridad cubrió la jefatura de la Segunda División de la Secretaría General Naval, y en 1928 pasó al Estado Mayor General de la Armada. Revistó además en la Dirección General de Material y posteriormente en el Arsenal Naval Buenos Aires. En diciembre de 1932 fue comandante de la Primera Escuadrilla de Exploración.

Su tarea en el Ministerio
El presidente Agustín P. Justo lo designó ministro de Marina en 1934, en un momento en el cual la fuerza se encontraba sumida en una profunda crisis producto de la desinversión y de los problemas económicos que aquejaron al país a partir de 1929. Sin embargo, la vitalidad, el compromiso y el trabajo constante de la conducción naval lograron revertir la situación al cabo de unos años.

Estudioso de los problemas vitales que afectaban el desarrollo de la Marina de Guerra, impulsó una política naval que fuera coincidente con las necesidades y posibilidades del país desde lo económico financiero, la política exterior y la defensa nacional.

Por ello, se preocupó por dar efectivo cumplimiento a la Ley de Renovación de Material Naval (Nº 11.378). En un intento de potenciar el poder naval a flote, dispuso la construcción de un crucero (La Argentina) y siete destructores en Inglaterra (Buenos Aires, San Juán, San Luis, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Cruz).

Fueron años en los cuales la actividad de los astilleros nacionales se incrementó fuertemente. El ministro pretendía que la Armada Argentina contara con unidades fabricadas en el país, formando mano de obra especializada y dotándola de los mejores y más avanzados instrumentos tecnológicos. Gracias a este impulso, se construyeron en la Base Naval Río Santiago los rastreadores Bouchard, Drummond, Grandville, Spiro y Py, mientras que la industria privada se hizo cargo de la incorporación del Parker, Fournier, Robinson y Seaver, los primeros dos en los astilleros Sánchez y los restantes en la empresa Hansen y Puccini.

Durante esta gestión se procuró vigorizar el rol de las bases navales. Pasaron de ser simples organismos administrativos dependientes del Ministerio de Marina para transformarse en dependencias directas del Comandante en Jefe de la Escuadra. Se pretendía constituirlas en un elemento central que facilitara mayor movilidad a la flota, con eficiente apoyo desde lo logístico -provisiones y reparaciones- sin entorpecimientos administrativos y burocráticos.

El mejoramiento de la Base Naval Puerto Belgrano se englobó en esta visión. En los cuatros años que duró su ministerio, hubo un fuerte impulso que potenció la región. Se construyó el Taller de Óptica y Control de Tiro, se mejoraron los servicios eléctricos y se amplió el

Foto Fotografía tomada en noviembre de 1937 en la casa del Dr. Roberto M. Ortiz en la Capital Federal. De izquierda a derecha: María Luisa Iribarne (esposa del Dr. Ortiz); Lía Bonorino Ezeyza (esposa del ministro de Marina); Raquel de Monasterio de Fresco; Dr. Roberto M. Ortiz (presidente de la Nación 1938-1940) y el ministro de Marina de la Nación, contralmirante Eleazar Videla.

número de tanques de petróleo para aprovisionar a los buques. Con intención de solucionar el problema habitacional de los marinos se llevó adelante la construcción de mil casas para el personal subalterno. También quedaron ampliadas las prestaciones del hospital naval con la incorporación de los flamantes pabellones de cirugía y consultorios externos y las nuevas obras permitieron mejorar el aprovisionamiento de agua.

Durante el ministerio, el capitán de navío (después contralmirante) Videla propició el afianzamiento de la aviación naval, adquiriendo modernas unidades para la formación de los pilotos. Además se destinaron fondos para la construcción de bases, aeródromos, pistas y playas de maniobras, dándole una organización más técnica a esta flamante arma. Creó el cuerpo de Artillería de Costas, la Dirección General de Defensa de Costas y el regimiento 1º de Artillería de Costas, innovaciones en que estaban de acuerdo a los nuevos métodos de guerra naval. En 1936 se construyó el batallón 5 de Artillería de Costas, con asiento en la Base Naval de Río Santiago cuya misión era la de defensa de la zona y de la destilería de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

La incansable tarea también se puso de manifiesto en la creación de la Escuela de Guerra Naval, en 1934 cuyo asiento fue en las instalaciones del predio de la Escuela de Mecánica de la Armada. Su surgimiento fue la culminación de varios proyectos y aspiraciones realizadas desde principios de siglo. Contaba con un moderno edificio de tres plantas adecuado a las necesidades de la formación de los oficiales. El primer curso se inició con un novedoso plan de estudios y de

instrucción.

En estos años se concretó otro de los proyectos que llevaban décadas. La construcción de un edificio para la Escuela Naval Militar que permitiera el desarrollo normal de todas las actividades de instrucción. La ley Nº 12.353 autorizó los fondos necesarios para ejecutar la obra en Río Santiago.

A lo largo de su impecable carrera, el contralmirante Eleazar Videla ocupó otros cargos, como interventor de la provincia de Buenos Aires y embajador en la república del Paraguay.

Su vínculo con la Historia Naval
En ocasión de conmemorarse el centenario del fallecimiento del almirante Guillermo Brown, en 1957, el Poder Ejecutivo designó una Comisión de Homenaje para que organizara una serie de actos y eventos culturales que recordaran la memoria del máximo prócer naval. Como reconocimiento a su importante trayectoria, el nombramiento como presidente recayó en la figura del exministro de Marina, contraalmirante Eleazar Videla.

Los numerosos encuentros y conferencias académicas fueron acompañados con una serie de actos protocolares y la publicación de una gran cantidad de artículos sobre la vida y obra del almirante Brown en los diarios más importantes del país. Fue en este contexto que se decidió la compilación y publicación de los Documentos del Almirante Brown en dos tomos.

Otra consecuencia inmediata de aquella exitosa empresa y de la labor del contraalmirante Videla, fue que las autoridades de la Armada decidieron otorgarle una importancia institucional a la producción y difusión de los trabajos sobre historia naval. Ese era el eje central por el que se suscribió el decreto que contempló la creación de la División de Investigaciones Históricas el 25 de octubre de 1957, que dos años más tarde se convirtió en el Departamento de Estudios Históricos Navales.

El contralmirante falleció tres años después, el 20 de agosto de 1960, dejando un importante legado perdurable aún hasta la actualidad.

Su figura simboliza un claro ejemplo de voluntad, trabajo y vocación de servicio. Consagró gran parte de su vida al engrandecimiento de la Marina de Guerra. Cumplió con alta y dedicada responsabilidad la conducción de esta institución, generando una importante cantidad de cambios —operativos y orgánicos— que transformaron a las fuerzas navales, dotándolas de una organización más adecuada para su eficiente funcionamiento.  Fuente “Gaceta de Marina”

Fuentes consultadas: CIJ-; -Parlametario-;-Telesur-.- TELAM .-. Partidos políticos .-. C. de Diputados .- . .Marketwire .-. ABC .-. Twitter
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